Un sentimiento no se puede plasmar
en palabras. Sin embargo hacemos el intento , llevando escritas en el
negro del tinte, formando significados, ocultos en la dobledez de la
blanca hoja.
Como aviones vuelan en el alto de los barrotes, traspasando los alambres que dividen nuestros caminos. El aire los impulsa y llega al destino marcado, como una acción simple. Si en verdad ellos pueden volar delante de nosotros, ¿por qué nosotros no podemos hacer eso?
Injusticia divina, la palabra que alguna vez escapo de tus labios sonrientes y traspasaron los míoscuriosos de su significado.
Es hoy es cuándo siento realmente el significado, quemándose en fuego siniestro, marchitándose y perdiendo el color blanco, volviéndose negro delante de mí.
Aquí es cuándo hay injusticia, porque al ser la primera que ame con toda mi alma, ahora se me es alejada. El sufrimiento reflejado en mis ojos en la oscuridad perpetua se muestra como un espejo. Me quitaron algo que atesoré al recibir gustoso, me destruyeron la esperanza de estar contigo.
Es curioso, pero yo siento que con toda la fuerza que tengo no soy capaz de salir del regocijo y aunque luché con todas mis fuerzas, fueron vanas. Y aunque rogué que me dejarán verte, con una sonrisa malvada me dieron un negativa.
¿Sabes cuánto duele bella dama? Es muy duro llorar en un esquina, abrazado de una masa de oscuridad negra, esperando y anhelando el volverte a ver nuevamente.
Sí alguna vez desee algo con toda mi fuerza vital, es tener un único deseo y saberlo gastarlo. Algo me dice que tu y yo estamos en las misma, deseamos vernos, amarnos…
Injusticia divina
Como luz divina en el infierno, un ángel baja tocando una flauta dorada, vestido de blancos ropajes, cubierto de luces plateadas. La melodía que toca me causa estragos, me hace ver un paraíso inminente y su sonrisa se agranda, al relajar mi eufórica mente.
Justicia divina sopló a viento sonriente.
Ahora es, cuándo realmente no puedo creerlo. Te tengo en mis brazos, sintiendo tus cabellos dorados junto con los míos y tus lágrimas cayendo al suelo. Esta vez no dudo, quizás ahora sea una justicia divina. Soplando a mares la alegría que sentimos al estar juntos. Realmente, algo me dice que siempre estaremos juntos, bella dama.
Como aviones vuelan en el alto de los barrotes, traspasando los alambres que dividen nuestros caminos. El aire los impulsa y llega al destino marcado, como una acción simple. Si en verdad ellos pueden volar delante de nosotros, ¿por qué nosotros no podemos hacer eso?
Injusticia divina, la palabra que alguna vez escapo de tus labios sonrientes y traspasaron los míoscuriosos de su significado.
Es hoy es cuándo siento realmente el significado, quemándose en fuego siniestro, marchitándose y perdiendo el color blanco, volviéndose negro delante de mí.
Aquí es cuándo hay injusticia, porque al ser la primera que ame con toda mi alma, ahora se me es alejada. El sufrimiento reflejado en mis ojos en la oscuridad perpetua se muestra como un espejo. Me quitaron algo que atesoré al recibir gustoso, me destruyeron la esperanza de estar contigo.
Es curioso, pero yo siento que con toda la fuerza que tengo no soy capaz de salir del regocijo y aunque luché con todas mis fuerzas, fueron vanas. Y aunque rogué que me dejarán verte, con una sonrisa malvada me dieron un negativa.
¿Sabes cuánto duele bella dama? Es muy duro llorar en un esquina, abrazado de una masa de oscuridad negra, esperando y anhelando el volverte a ver nuevamente.
Sí alguna vez desee algo con toda mi fuerza vital, es tener un único deseo y saberlo gastarlo. Algo me dice que tu y yo estamos en las misma, deseamos vernos, amarnos…
Injusticia divina
Como luz divina en el infierno, un ángel baja tocando una flauta dorada, vestido de blancos ropajes, cubierto de luces plateadas. La melodía que toca me causa estragos, me hace ver un paraíso inminente y su sonrisa se agranda, al relajar mi eufórica mente.
Justicia divina sopló a viento sonriente.
Ahora es, cuándo realmente no puedo creerlo. Te tengo en mis brazos, sintiendo tus cabellos dorados junto con los míos y tus lágrimas cayendo al suelo. Esta vez no dudo, quizás ahora sea una justicia divina. Soplando a mares la alegría que sentimos al estar juntos. Realmente, algo me dice que siempre estaremos juntos, bella dama.
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