Al día siguiente, Rin se despertó y cuando se movió, Len se despertó.
-Ya es domingo… tengo que llevarte al veterinario… abren como a las once. Dijo Rin. Era verdad que era Domingo, ya que los sábados Rin y sus amigas iban a un curso a la escuela que era opcional, Len no asistía.
Rin se levantó, tomó ropa y salió dejando a Len en su cuarto.
"Me pregunto qué pasará con mi promedio de este año… no sé cuánto tiempo faltaré a clases". Len se bajó de la cama y se fue a la cocina.
La mamá de Rin estaba preparando el desayuno, y vio que el gatito se sentaba frente a ella.
"Mmm… huele bien… espero que me den de este buen… desayuno…".
Pensó Len hasta que vio que frente a su cara un plato de comida de gato enlatada.
"Yo no pienso comer esto". Pensó cuando olió la comida del plato. Entonces se levantó y se fue.
Rin entró a la cocina ya arreglada y se sentó a desayunar.
-Hija, debo ir a hacer unas compras, no puedo llevarte junto con el gato al veterinario, pero te dejé dinero y quiero que me llames cuando llegues.
-Bueno, ¿Y papá?
-Tuvo un problema en su trabajo y se tuvo que ir.
-… De acuerdo.
-Ya me voy, hija. Se despidió su madre mientras le daba un beso en la frente a Rin y se iba.
Cuando se escuchó que se cerró la puerta, Rin miró que su gato no quería desayunar lo que estaba en su plato.
-¿Qué pasa gatito?
Len maulló.
-¿No te gusta? Mmm… mi mamá me dejó mucha comida, te daré algo. Rin se levantó y le dio un poco de su comida a Len en un plato desechable.
"Qué bueno. A mí no me gusta esa comida enlatada". Len se comió hasta el último bocado que se encontraba en el plato y al terminar se lamió los bigotes.
"Su mamá cocina muy bien".
-Bueno, nos iremos en un rato más, sólo limpiaré un poco mi cuarto. Rin subió las escaleras y tendió su cama, guardó su ropa y acomodó sus pertenencias.
-Ya son las once, nos podemos ir.
La chica rubia sacó una canasta de la cocina y metió una cobija dentro de ella, tomó al gato y lo metió a la canasta tapándolo con la cobija.
-Vámonos.
La niña tomó la canasta, guardó el dinero en su bolsa y salió de su casa. No caminó mucho para llegar al consultorio, el doctor la atendió rápido ya que no había mucha gente.
-Buenos días, señorita.
-Buenos días.
-¿En qué puedo ayudarle?
-Con este gato. Dijo Rin mientras quitaba la cobija y salía la cabeza de Len de ésta.
-¿Qué pasa con su gato?
-Lo encontré en la calle ayer y quise adoptarlo, pero no pude venir porque ya era muy tarde, sólo lo bañé en la noche.
-Bueno, vamos a revisarlo, póngalo en la mesa por favor.
Había al lado una mesa de metal donde revisaban a los animales, la niña sacó de la canasta al gato y lo puso en la mesa.
El veterinario revisó al gato y habló con Rin.
-Bueno, este gato es muy afortunado, no tiene enfermedades, no hay infecciones en el pelo y está en buen peso, no parece ser callejero.
-¿En serio?
-Sí. Lo puedo vacunar y desparasitar. Entonces el doctor sacó una pastilla de un cajón y se la puso a Len en la boca.
"¿Cómo me la voy a tragar… sin agua…". Pensó Len mientras le cerraban el hocico y se tragaba la pastilla porque se la tragaba.
-Ahora lo inyectaré.
-Bien.
El doctor sacó una jeringa y puso las vacunas dentro de éste.
"¡Ja! Yo no le tengo miedo a las inyecciones, no me va a… ¡DOLER!" Aunque del gato sólo se escuchó un maullido fuerte.
-Listo.
"Me inyectó en la patita, me dolió".
-Ahora haré el carnet y eso será todo.
-Sí.
-¿Cuál es el nombre del gato?
-¿Nombre? La verdad no he pensado en uno.
-¿Cómo lo ha llamado?
-Gatito…
Confesó Rin algo apenada.
-Bueno, podría pensar en algún nombre mientras completo lo demás.
-Ok. Pero, ¿Es macho o es hembra?
-Macho. Dijo el doctor.
"Por eso odio ir al doctor".
-Edad… bueno, le calculo unos siete meses.
(N/A: En años humanos son 14 años).
-Entonces es joven.
-Sí, y también me sorprende que esté sano, un gato callejero enferma generalmente y más si es uno joven. Bueno, me da su dirección, teléfono, correo electrónico y su nombre por favor, señorita.
-Sí. Rin le dijo al doctor todos los datos, y después de pegar las envolturas de las vacunas y registrar la desparasitación habló de nuevo con Rin.
-¿Ya pensó en el nombre?
-Sí… me gusta Saphir.
-¿Saphir?
-Sí, significa zafiro en francés, le pondré así porque me gustan sus ojos azules.
Len se sonrojó un poco, agradeció ser gato o en todo caso tener pelo para cubrir su cara ruborizada.
-Bien, será Saphir.
Rin le pagó al veterinario la consulta y antes de irse, le dijo.
-Oiga, ¿Tiene camas para gatos?
-Sí. El doctor le mostró algunas camas a Rin.
-Me gusta esta. Dijo viendo una color amarillo con negro.
-Bueno.
Rin pagó todo y se regresó a casa.
-Bueno, ahora serás Saphir.
Len maulló.
-Tengo que terminar mi tarea. Rin se sentó en la mesa del comedor y empezó sus deberes. Al terminar se acostó en el sillón para ver la televisión.
Len se acostó en su cama y durmió un rato.
Después de unas horas llegó la mamá de Rin a casa.
-Hola hija.
-Hola mamá.
-Vamos a comer.
-Bueno.
-¿Terminaste la tarea?
-Sí.
-Bien. Vamos. Rin se levantó y fue a la cocina.
Después de comer, Rin le dio de comer al gato y se lo llevó a su cuarto. Sacó de su cajón un listón dorado y se lo puso en el cuello anudándoselo como un moño.
-Le falta algo… ¡Ya sé! Dijo Rin mientras sacaba un cascabel, le quitó el moño al neko, puso el cascabel dentro del listón y se lo volvió a acomodar.
-Listo.
Len maulló. "No me gusta, pero bueno".
-Quiero hacer una pijamada con mis amigas la próxima semana. Y como hay puente es mejor, ¿No crees Saphir? Len sólo miró curioso a Rin.
-Será perfecto, hace tiempo quiero hacer una fiesta, y como dormirás dentro porque afuera hace mucho frío en las noches, te dormirás conmigo.
"¿Eso quiere decir que estaré en la fiesta? Espero no hagan mucho ruido porque no podré dormir".
-Las llamaré.
Pasó la semana y llegó el día de la pijamada de Rin. Llegó el viernes de la escuela con sus amigas y se fueron a su cuarto.
Al caer la noche, ellas estaban maquillándose y peinándose, Len estaba en su cama tratando de dormir.
"Con la luz prendida y tanto ruido no puedo dormir".
-Oye, Rin, ¿Ése es el gato que recogiste de la calle? Preguntó Miku.
-Sí.
-¿Cómo se llama? Preguntó Luka.
-Saphir.
-Es muy lindo. Comentó Meiko.
Rin cargó al gato y todos se sentaron en un tapete que estaba en el piso.
-Juguemos algo. Sugirió Luka.
-¿Cómo qué? Preguntó Meiko.
-¿Qué tal… Verdad o Reto? Preguntó Miku.
-¡Sí! Dijeron Luka y Meiko, Rin no estaba muy convencida.
-¿Tienes una botella, Rin?
-En esta casa no puedes tomar, Meiko.
-No es para tomar, es para jugar.
-Sí, iré por una. Rin fue por la botella, Meiko la giró y señaló a Luka y Miku.
-¿Verdad o Reto, Miku?
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